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Guía

Qué regalar a empleados y clientes: cómo se elige según el presupuesto

Las seis formas en que se busca —originales, baratos, para empleados, personalizados, para clientes y de lujo—, qué decide cada una y los dos tramos en los que nosotros no encajamos. Con lo que hay que tener cerrado antes de pedir un presupuesto.

Un regalo para empleados o clientes se elige en condiciones raras: lo paga alguien que no se lo va a quedar, lo recibe alguien que no lo ha pedido y hay que acertar con cuarenta personas a la vez. Por eso la mayoría de las listas que salen al buscar no ayudan: enseñan objetos, y el problema no es de objetos.

Esta guía está ordenada por las seis maneras en que la gente escribe la búsqueda —originales, baratos, para empleados, personalizados, para clientes y de lujo—, porque cada una esconde una decisión distinta y algunas se contradicen entre sí.

Es el paso de antes de pedir nada. Si ya sabes qué quieres y lo que buscas es el regalo de empresa en sí —botellas con el logo de la casa, con mínimo, plazo y prueba antes de grabar—, está en regalo de empresa con tu logo.

La escribimos nosotros, que vendemos una de las cosas que se regalan. Así que va con la contrapartida de siempre: hay dos tramos enteros en los que no somos la respuesta y están dichos con su nombre, más abajo.

Botella térmica Theramic blanca sobre la mesa de una oficina compartida, junto a un portátil
El regalo de empresa se juzga en la mesa de quien lo recibió, seis semanas después.

Las seis maneras se escriben detrás de «regalos para…» o «qué regalar a…», pero cada una esconde una decisión distinta: si se va a usar, cuánto cuesta por persona con todo dentro, cuántos gustos hay que acertar, qué se marca, cuánta marca aguanta y en qué tramo está tu caso. Antes, el criterio que vale para las seis; después, una a una.

El único criterio que sirve para las seis

Quien lo recibe no lo ha elegido. Ésa es la diferencia entera con cualquier otra compra, y de ella salen las tres preguntas que descartan la mitad de las ideas antes de pedir un presupuesto:

  1. ¿Sustituye algo que esa persona ya usa? Un objeto que ocupa un hueco existente entra en la rutina solo; uno que inaugura un hueco nuevo tiene que ganárselo, y casi nunca lo hace.
  2. ¿Funciona sin saber nada de quien lo recibe? Todo lo que tenga talla, gusto, dieta o nivel de afición falla a escala. Con cuarenta personas no hay forma de acertar; con cuatrocientas, menos.
  3. ¿Se puede llevar fuera de la oficina sin que estorbe? Lo que solo sirve en la mesa del trabajo se queda en la mesa del trabajo, y el día que alguien cambia de empresa se queda ahí también.

Con esas tres sobrevive poco: algo de beber, algo de escribir, algo de abrigo y poco más. No es una lista corta por falta de imaginación; es corta porque el filtro es duro.

Regalos originales

Es la primera sugerencia que Google añade detrás de «regalos para empleados», y también la que peor envejece. «Original» suele significar «que no se ha visto», y lo que no se ha visto no se usa: no hay hueco en la rutina de nadie esperándolo. El objeto raro se mira, se enseña a alguien y se guarda.

Lo que sí se recuerda no es el objeto, es el detalle dentro del objeto: el nombre de la persona en vez del logo, el acabado que eligió cada uno, una nota escrita que no es la misma para los cuarenta. Eso cuesta trabajo de organización, no dinero, y es lo que de verdad separa un regalo de empresa de un lote de material de oficina.

Traducido a lo nuestro, para que se entienda con un caso: los 5 acabados caben dentro de un mismo pedido, así que «cuarenta botellas iguales» pasa a ser «cada uno eligió la suya» sin que cambie la cuenta. La originalidad estaba en dejar elegir, no en el objeto.

Qué regalar a los empleados

Aquí el que recibe está dentro de la casa, y eso cambia dos cosas. La primera es que el logotipo no molesta: la gente lleva encima el escudo de donde trabaja sin problema, y muchas veces con gusto. La segunda es más incómoda —se compara—. Cuarenta personas que reciben lo mismo el mismo día hablan entre ellas, y un regalo que se nota barato hace más ruido del que se ahorra.

Lo que de verdad complica un pedido para plantilla no es elegir: es la logística. Conviene tener decidido antes de escribir a nadie si va a una sola dirección o a las casas de cada uno, si hay sedes, y si el que entra nuevo en marzo también lo recibe — porque eso convierte un pedido único en un pedido con reposición, y se pacta de otra manera.

Y un detalle que se descubre tarde: si el objeto lleva el nombre de cada persona en vez del logo de la casa, hay que tener la lista de nombres cerrada antes de empezar a producir. Una lista que sigue cambiando es la causa número uno de que un pedido llegue después de la fecha.

Qué regalar a los clientes

Cambia el número —son menos— y cambia sobre todo la relación. Aquí va la opinión que casi nadie que vende esto pone por escrito: un logo grande convierte el regalo en publicidad, y la publicidad no se agradece. Un objeto con la marca del que regala ocupando media cara le dice al cliente que el detalle no era para él.

La salida es sencilla y cuesta lo mismo: marca pequeña y discreta, o directamente el nombre del cliente en lugar del tuyo. Un objeto con el nombre de quien lo recibe no se regala dos veces ni se queda en un armario, y la marca de quien lo envía ya va en la caja y en el correo.

Lo otro que cambia con clientes es que no hay margen de error de fecha. Con la plantilla se puede repartir una semana más tarde; con un cliente, o llega antes del cierre del año o no llega.

Regalos personalizados: el logo o el nombre

«Personalizado» significa dos cosas muy distintas, y conviene elegir cuál antes de pedir precio: el logo de la casa, que es el mismo en las cuarenta unidades y se resuelve una vez; o el nombre de cada persona, que son cuarenta piezas distintas y no se puede cambiar después.

De la primera, lo único que hay que saber por adelantado es que el proveedor va a pedirte el logotipo en vectorial, no una captura de la web. De la segunda, que un objeto con el nombre de alguien grabado ya no se puede devolver: la ley excluye del desistimiento lo que se ha fabricado a medida, porque no se puede volver a vender. La garantía por defecto de fabricación sigue entera, pero un cambio de opinión ya no cabe.

Qué se puede marcar y cómo queda —el tamaño, la orientación, el contraste según el color de la pieza— lo contamos aparte, en cómo se graba un nombre con láser en el acero. Aquí basta con la parte que afecta a la decisión: el grabado láser no se va al lavarla porque no es una capa pegada encima, y eso es justo lo contrario de lo que le pasa a un vinilo o a una serigrafía a los pocos meses.

Y si el regalo no es de la empresa sino tuyo —un cumpleaños, la profesora a fin de curso—, las ideas de qué grabar a cada uno están en botella personalizada para regalar.

Regalos baratos: la cuenta por persona

«Barato» nunca es el precio de la etiqueta: es el coste por persona con todo dentro —el objeto, el marcado, el transporte y, si va a casas particulares, un envío por cabeza en vez de uno solo—. Ese último sumando es el que rompe más presupuestos, y no aparece en ninguna de las listas de ideas.

Para que sirva de referencia, lo nuestro con la tarifa pública de la ficha: 22,95 € el de 350 ml, 24,95 € el de 600 ml, 27,95 € el de 1 litro, más 3,00 € por botella si lleva grabado de una unidad. Esa tarifa es el techo: a partir de cierta cantidad el precio se pacta por escrito y va por debajo, pero no se publica — ni el nuestro ni el de nadie, porque depende de cuántas son y de cuándo las quieres.

Y el primer tramo en el que no somos la respuesta: nuestro suelo son los 22,95 € del tamaño pequeño, y por debajo de ahí hay que mirar otra categoría —bolígrafos, libretas, cosas de un solo uso—, que son opciones legítimas si el presupuesto por persona es ése. Lo que no funciona es comprar una versión barata de lo caro: una botella de acero sin el grado del acero escrito en la ficha se abolla, se pica o deja de aislar, y entonces el regalo dura menos que el recuerdo de haberlo dado. Los criterios para distinguirlas están en las siete cosas que sí importan al elegir una botella térmica.

Regalos de lujo

El segundo tramo en el que no somos la respuesta, y por el motivo contrario. Un regalo de lujo se justifica por la marca que lleva escrita, por el material caro o por la caja, y se entrega de uno en uno a personas concretas. Nosotros no jugamos ahí: lo que vendemos es un objeto de uso diario a 22,95 € en su tamaño pequeño, y llamarlo lujo sería mentir en la única parte de esto que se comprueba sola.

Lo que sí compite con el tramo de arriba es la vida útil. Un regalo de lujo se recuerda el día que se abre; uno que se usa todos los días se recuerda cada mañana durante años. Son dos formas distintas de gastarse el dinero y hay casos para las dos — si lo que hay que resolver son tres clientes de mucho peso, no busques volumen: busca otra categoría.

Lo que hay que tener cerrado antes de pedir presupuesto

Cinco datos. Con ellos, cualquier proveedor serio contesta con precio y fecha en un correo; sin ellos, empieza un ida y vuelta de tres semanas que se come el calendario:

  • Cuántas unidades, y si el número puede crecer después.
  • Para qué día tienen que estar entregadas, no producidas. No es la misma fecha.
  • A cuántas direcciones van. Una sola o cuarenta cambia el presupuesto más que el propio objeto.
  • Qué se marca: logo de la casa —en vectorial— o nombre de cada persona, con la lista cerrada.
  • Quién da el visto bueno a la prueba. Si son tres personas y una está de vacaciones, dilo antes.

Con eso decidido, el siguiente paso es pedirlo. En nuestro caso, el mínimo, el plazo de taller, la prueba a tamaño real y el formulario están en la página de regalo de empresa con el presupuesto, y ahí se contesta con fecha cerrada en vez de con un «depende».

Tres avisos que preferimos dar antes

  • El litro no está. De los tres tamaños, el de un litro llega en diciembre, a tiempo para Navidad. Si el pedido es para noviembre y lo querías en ese tamaño, no cuentes con él.
  • Se lava a mano. Una botella con cámara de vacío que entre al lavavajillas pierde parte de lo que la hace térmica. Si el regalo es para un sitio donde todo va al lavavajillas, es un dato que hay que saber el primer día y no el tercer mes.
  • Ni filtra ni purifica. No hay cartucho, ni carbón, ni nada que mejore el agua del grifo. Lo que cambia es el sabor que le añade el recipiente, que no es lo mismo.

A cambio, las tres cosas que sí se pueden comprobar sin creernos: el grabado se hace en Valencia, la factura sale con IVA español y la garantía es de 3 años con una sociedad detrás a la que reclamar. En un regalo de empresa eso importa más de lo que parece, porque el que responde dentro de dos años tiene que existir dentro de dos años.

Lo que esta guía no cubre

Los detalles de boda, aunque Google los junte con los regalos de empresa: allí manda el presupuesto por invitado y la caja, no el uso diario ni el logotipo. Y el calendario de Navidad —hasta qué día se puede pedir para que llegue— está en la página de regalo de empresa, con los días reales de taller y de transporte, y no se repite aquí para que no haya dos versiones.

Si ya sabes qué vas a regalar y a cuánta gente, el siguiente paso es el presupuesto: mínimo, plazo y prueba antes de grabar.